La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es un trastorno metabólico crónico caracterizado por niveles elevados de glucosa en sangre debido a dos mecanismos principales: resistencia a la acción de la insulina en los tejidos y una producción insuficiente de insulina por las células beta del páncreas.
Representa aproximadamente el 90–95% de todos los casos de diabetes a nivel mundial. A diferencia de la diabetes tipo 1, la tipo 2 suele desarrollarse en la edad adulta y está fuertemente asociada al sobrepeso, la obesidad y el sedentarismo. La Federación Internacional de Diabetes estima que 537 millones de adultos viven con diabetes en el mundo.
En Ecuador, la diabetes afecta aproximadamente al 8% de la población adulta y es la tercera causa de muerte. Sin embargo, la DM2 es prevenible y, en etapas tempranas, reversible con cambios sostenidos en el estilo de vida.
Los síntomas de la diabetes tipo 2 suelen desarrollarse de forma gradual y pueden pasar desapercibidos durante años:
La diabetes tipo 2 resulta de la interacción entre factores genéticos y ambientales:
Resistencia a la insulina: las células musculares, hepáticas y adiposas responden de forma deficiente a la insulina circulante, obligando al páncreas a producir cantidades cada vez mayores para mantener la glucosa normal.
Disfunción de células beta pancreáticas: con el tiempo, las células productoras de insulina se agotan y la producción se vuelve insuficiente para compensar la resistencia periférica. La glucemia se eleva progresivamente.
El diagnóstico se confirma mediante cualquiera de los siguientes criterios de laboratorio:
El manejo de la diabetes tipo 2 es escalonado e individualizado:
La DM2 puede prevenirse o retrasarse significativamente. El Programa de Prevención de Diabetes demostró que cambios en el estilo de vida reducen el riesgo en un 58%. Las claves: mantener un peso saludable, dieta mediterránea o DASH, actividad física regular y chequeos anuales de glucemia si tiene factores de riesgo.
Acuda a valoración si presenta alguno de los síntomas descritos, especialmente sed excesiva, aumento de la micción y fatiga persistente. Toda persona mayor de 45 años o con factores de riesgo debe realizarse un tamizaje anual de glucemia. La detección temprana cambia el pronóstico.
Aviso médico: Esta información es exclusivamente educativa y no sustituye la consulta médica profesional. No utilice este contenido para autodiagnosticarse ni automedicarse. GEOMED Healthcare Center recomienda siempre acudir a un médico especialista para una evaluación personalizada.